III
Rutas poéticas

*Desde los ocasos
*Detrás de las sombras
*Ecos de una brisa


I
Desde los Ocasos


Fluir del tiempo donde todo muere y nace,
La vida se evapora,
Se remolina en el querer volver y no regresa,
Horas inalcanzables sumidas al recuerdo
Que se aviva en los ocasos.

En noches como aquella

Quizá pueda escribir con cantos
La noche más hermosa.

La noche en que tus ojos brillaron como estrellas
Brindándole a mi vida una esperanza.

Allí junto a ese viento silbando melodías
Tu boca se entreabría con miel desde tus labios.

Quizá pueda cantar el tiempo en que te quise
y el tiempo en que tus ojos a veces me querían.

Aquí tus besos fueron míos
mirándome en tus ojos infinitos.
Aquí tu me querías y mi alma un solo grito
Giraba con el viento entrando en un hechizo.

Ahora mi recuerdo distante de tu vida
se alumbra al no tenerte.
La noche se hace larga de estrellas palpitando
y el canto enmudecido se pierde en un abismo.

No pude retenerte, mi alma aún te aguarda,
palpitan las estrellas gimiendo una esperanza
que busca tu horizonte perdido en el ocaso.

Como olvidarte


¡Como olvidarte!
si al ver al mar mi corazón se vuelve ola,
si en las noches las estrellas iluminan tu figura,
Si la luna me lleva a tu ventana.

Como olvidarte si estás entre mi piel y mis sentidos,
en el canto de las aves en el rumor del río,
en las ansias benditas de mi boca,
En mis sueños y mis desvaríos.

¡Como olvidarte!
si mi mente sucumbe ante el desnudo de tu alma;
si tus ojos son nube y tus manos rocío,
si eres mi misterio de amor idealizado
donde no existen lágrimas de luto
Ni penas, ni quiebres que adornen un pasado.

Como olvidarte si siempre me has dejado
la huella de un amor resucitado,
de un amor expandido cual montaña,
Gigante e inacabado.

De ese amor que trasciende al pensamiento,
al visceral amor de mi existencia
y más allá de ti que ya es bastante.

Y es que se escapa de mis manos,
del dolor, de mi llanto o sufrimiento,
del mirarte a los ojos un instante
y el soñarte en las noches sin descanso.

Ese amor que me late en llamaradas
que te llama incansable hasta el desmayo,
que te busca en las flores y en el campo.

en el fuego, en el agua y en ¡ay! ¿Que pasó?
...que te amo tanto.

Ese amor rutinario, cotidiano,
ese que tú enredabas en mis manos,
en la almohada, en la alfombra, en la ventana,
en las noches de amor que eran un canto,
y en el tibio dulzor de tus quejidos.

De ese cuerpo ceñido junto al mío
del temblor de tu vientre entre mis manos
del quejido en el espasmo y del ¡ay!... mi amor cuanto te amo.

Ese amor en estrellas titilando
en azules finitos de un espejo,
que se cuela en rendijas como etéreo
y me llega del agua en un reflejo.

Ese amor como tú,
Ese amor como yo,
Ese amor como siempre.

Preámbulo de un adios

Aquí estoy con mi tristeza rechazando el horror en las
miradas, consciente de vivir igual que muero,
Por hacer imposibles que no temo.

Sin escuchar las necedades,
quiero juntar tus manos en mis manos.
aquí estoy en el centro de todo un infinito
dejando hablar al corazón,
a la misma muerte que viene de mi propia vida
cuando pariéndome a mi mismo
transito mi camino, plantando los árboles a pesar que muero
y preparando al corazón para que siga hablando.

Y te dejaré mi beso para que así sepas mis silencios,
para que conozcas la plenitud de mi soledad cargada de
esperanza, para que sepas que amarte para mí lo es todo.

Que la vida es hermosa como lo es la muerte,
que debemos vivirla a cada instante para merecerla.
Que después de las tormentas el sol brillará en nuestros
Balcones.
Que es imposible que te pierda porque siempre he de
Buscarte,
porque he de hallarte a través del infinito
Caminando la orilla de la aurora.

Te encontraré porque te espero en una espera larga
como largo es el tiempo en que te quiero.
Porque seremos lámpara y espejo, juntos los dos... en un reflejo.

Porque seremos llanto cuando nos falten las palabras,
tormenta y calma en nuestro océano,
como una fantasía sin miedo a los abismos.

Porque volaremos para escribir más versos,
dando valor a los sentidos
y con la voz más fuerte que el silencio.

Y si no fuera así como mi corazón te habla;
entonces enséñame a decir adiós
para que las lágrimas no se cuajen en mi alma,
para que el grito no se escuche adolorido
y el paisaje retorne a mis pupilas.

Enséñame a decir adiós a cada instante
a cada verso que escribí con sangre,
a las palabras que en tu nombre... pronunciaba mi alma.

Enséñame a botar la soledad que mi alma navega
en mis recuerdos, con las noches de amor y los espejos
de dos bajo la luna.
Enséñame a no buscar
una palabra redentora entre tus labios,
Para decirle adiós a la esperanza.

Enséñame el camino del olvido
para olvidar como te quiero..
..Para olvidar mis sueños.
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Acallaré mi alma

Acallaré en mi alma y amando desde lejos
tus ojos que perdidos divagan mis sentidos,
Tu confín más allá de mis pupilas
Donde el horizonte irradia una esperanza.

Acallaré en mi alma la muerta primavera
Donde tus pétalos posaron en mis labios bruscos
Las ansias de un amor de enredaderas.

Acallaré el paisaje de playas con espuma
Donde tu cuerpo bañado con la bruma
Era silueta celestial para mis ojos.

Mi miedo de sentirte en fuga,
de perderte en abismos cada instante,
De las cosas que fueron mi dulzura
y tus besos que ahora son distantes.

Acallaré en mi alma tus pasos soñolientos
Buscándome en las noches del quebranto,
Tu ansiedad, tu temor, tu desencanto,

Tus gestos de ternura y el brillo de tus ojos
Que amo tanto

Acallaré el poema que tú y el tiempo
Formaron en mis sueños
poema de tus ojos ahora en la distancia
Envueltos con aromas de aquella primavera.

Acallaré el latido sinuoso y taciturno
que busca en recodos de sábanas tu cuerpo,
el que busca tu aliento, tu perfume y el hola amor
De tus palabras en mi lecho.

Aplacaré la sed que en mi pecho ya alucina
deseándote volver como otras veces
y no como la ausencia de tu alma golondrina.

Sosegaré, y en este callar paso la vida,
en la nostalgia de mis versos clamando tú regreso,
tal vez no calle las ansias de la muerte
y moriré callando... las ganas de un encuentro.


Ondulante como olas

Ondulante como olas apareces en mi sueño
y en esta habitación sombría
desnudos ondulamos cabalgando el tiempo.

No hay horas, no hay días para nuestro sueño,
remamos un velero que va hacia el horizonte
Buscando solo estrellas y el silencio.

Sueño tu cuerpo dormido en una playa
y llego como bruma hacia esa arena que te besa.

El sol declina y la noche nos cubre con sus luces
Tu cuerpo se ilumina, mi piel ya se estremece
y crecen los suspiros rozando como peces
Tus muslos en mis manos.

Antes que aparecieras en mi sueño

cuando tu alma giraba hacia otro rumbo
soñé despierto tenerte junto a mi
y vague por los mares, visite cruceros
y me llené de luz con los luceros
En busca de acomodos para ti.

Y es que a este sueño se llega en un oleaje
y en un canto de amor hacia tu vida
en las ganas de amar con gotas suaves
Las cadencias de olas que tú anidas
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Canto angustioso

Todo se fue... tragado fue por el olvido,
como el tiempo perdido en lejanías,
como luz intocable y las manos vacías.

En tardes como esta te esperaba
para darnos los dos los mismos besos
susurros de ansiedad con tu sonrisa.

Ya no es igual el canto que me llevo
te perdiste en lujurias detrás de los espejos
triste de ti, tristeza mía,
tristes los dos como un reflejo.

Me llegas en la brisa en tardes de abandono,
siento que me eriza un nudo en la garganta

de saber que no estás como otras veces.

De saber que me voy y no tenerte
de sentirme tan solo como flor escondida
en un desierto.

Sobre mi alma siento un frío de nieve
que congela tu amor que muerto dices,
que no queda nada, que se borraron de ti las cicatrices.

Te amé, no estás, y sin embargo, quizás te ame todavía,
en esta soledad de tu abandono, mi cuerpo clama una esperanza,
buscando en el fondo interminable lo que fuimos.

Hoy mis palabras son un canto
un evocar allí junto a mi lecho
donde tu amor fue entrega entre mis brazos.

Ya la magia del mundo me ha dejado,
Ya no hay lunas con luz en los jardines,
Solo queda el cristal de un sol agónico
con tus manos distantes cada día.

Hoy vago en el aire dibujando tu ausencia
y diviso tu nombre en lugares dispersos,
y en papeles con sangre donde escribí tus versos.

Diviso tu nombre en las selvas dormidas,
en las fuentes de ríos y neblinas brumosas,
y en los cantos de pájaros posando en las copas.

Y diviso tu nombre más allá de las noches
con estrellas cayendo en montañas lejanas,
y en la plaza y el puente... y las playas cercanas.

No sé como borrarte después de tu abandono.
no sé como olvidarme del fuego de tu boca
del hambre de tus palabras, de la sed que me provocas.

Aquí estoy con tu recuerdo
mirando el mar en tu abandono
con mi grito ensordecido en las pasiones
que amándonos calmabas... Esas noches de amor que eran un canto
mirando las estrellas desde la ventana.

Vengo de mirar los pasos dados
y con ellos la gloria de mis sueños
no quiero ver morir a los crepúsculos
con la luna brillando en el ocaso,

pues todos sus colores me recuerdan
el gran anhelo… de estar entre tus brazos.

Quizá deba aprender cómo olvidarte,
Pero al mirar las rosas y la luna mi alma se desgarra
al recordarte.

A mi amor inmortal

Un corazón sensible, y un corazón ardiente como el tuyo,
Quizás inquieto y oprimido, quizás borracho y en lágrimas sumido,
sea el único que pueda comprender mi alma.

Mi alma no es bella, ni romántica,
ni superior por amarte tanto, pero mi alma necesita amor,
ya que es la vehemencia que más enriquece mi espíritu.

Y no quisiera partir sino quedarme,
alejarme de ti no es razonable,
te considero inseparable y soy feliz,
muy feliz con tu presencia.

Quiero estremecer mi presente.
Explotar como una bomba
Y gritar de alegría por hacerlo,
quiero estar solo con mi soledad aparente
y quiero al mundo y confundirme con la gente.

También hay en mi espíritu
una alegría comparable a muchas flores, 
veo el mundo a través de cristales de colores,
y el mundo que en las tardes me enloquece,
en las noches lo adoro y lo perdono.

Y las luces, y los árboles,
los ríos, las playas y los mares, todo es mío,
quisiera expresar todo cuanto pienso,
escribir como quien pinta un lienzo,
cuanto te amo y como en ti pienso.

Ya pasaron las noches con sus versos,
con luciérnagas posando sobre hierbas,
el titilar de la estrella sigue siempre
aún cuando tú no sientas un amor incandescente.

El seguir sin ti en rumbos que me ahogan
es sentirme impotente, por que llorar y sufrir como tanta gente,
si podemos ser felices eternamente?

He decidido quedarme en ti como fin del camino andado,
ya no quiero prolongar caminatas del pasado;
pues quiero encontrarme atado
a este centro crucial de mis deseos.

Quiero quedarme en ti y hasta fuera de mí mismo,
no quiero conocer nada ni a nadie,
quiero librarme del mundo
y regocijarme en ti, ¡amor profundo!

¡OH¡ ¡si tú pudieras contemplar desde mi alma!
el paisaje de amor con que te quiero, 
todo son murmullos,
quejas, lagrimas, estremecimientos al sentirme bueno, 
todo es como una línea de horizontes que limita tu amor a brazos viejos;
pues te quiero encerrar cual un espejo guarda la imagen qué al voltear refleja,
frente a frente los dos, como un bosquejo.

Sigue mi alma confusa y sin embargo pienso,
que al transcurrir de los días hallaré el camino,
ya no seré peregrino, y encontraré en tus brazos el fin del camino,
y relajaré mi cuerpo del cansancio andado.

¡OH como sueño tu presencia!

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Quisiera

Quisiera esta vez sin más dilemas
muriendo a través de tus abrazos
llegar a un mundo nuevo
donde tu piel me cubra y estemos solos...los dos en un silencio.
En un lugar donde los gritos no pronuncien,
donde no existan pasiones quebradas,
que se pierdan en vivir complicando la existencia.

En un mundo raro donde se suelte nuestra esencia,
como una bruma que llene todo de ternura,
como tu piel y mi piel,
como tus ansias y mis ansias,
como tus ojos y mis ojos formando un arco iris
en una tarde de los dos... mirando el horizonte.

Y de no ser así... cuanta tristeza...
Si, de no ser, entonces recogeré lo que en ti he dejado,
lo que allí ha quedado de mí en tu aposento,
buscaré mis sueños, mi risa y sentimientos,
borraré las palabras llenas de polvo y soñolientas
que aburrieron tu alma en desencuentros.

Recogeré las trizas que circundan en el viento
para que allí no quede ni una sombra
y hasta los ecos que retumban las paredes
pues son latidos de mi alma.

Mañana estaré en el río mirándome en espejos de las aguas,
Viendo lo que falta para unir pedazos,
impregnarme de rocíos, de viento, de intemperie, de sonidos.

Vagaré por el bosque para escuchar los trinos,
Durmiendo en hojarascas hasta que un día emerja del abismo
y vuelva a ser un hombre nuevo.

Canto de una noche

Para cruzar la profunda noche, alcé mis alas
girando hacia el abismo.
Hundí mis manos en la niebla pescando los recuerdos,
los años de la enfrenta, los días tenebrosos.
Hallé mis fuerzas sobre puestas al horror de las miradas
que atónitas buscaban retazos de mi alma.

Sorteando los caminos clamé en el silencio,
llegando con el viento los días de la calma.
Atrás quedaron los látigos sangrientos
perdidos en esquinas con cruces en la espalda.

Ahora mi alma es ungida de una vida nueva.
Ahora te miro, te siento luminosa, y llegas después de mis esperas
al denuedo febril que nos conforta.
Ahora somos la rosa de los vientos, en cada esquina hayamos un camino,
un aletear de rumbos nuevos, un mirar a los ojos sin el miedo
de congelar la luz en otro espejo.

Se fue... se ha ido la tristeza y un canto nuevo renace aquí en mi alma.
Están brotando solas las notas de mi piano,
se escapan cual palomas dejando entre tus manos las ansias del ocaso.

Ahora si te llenaré de sueños, te escribiré en sonidos goteando entre tus labios.
Ahora la amalgama de mis sentimientos se aquietará en tu oído
y escucharé tus pasos viniendo con los míos... los dos al mismo sueño.

Seremos eso y no otra cosa,
un aletear, un vuelo de las mariposas.

Un sentirnos los dos sin ningún miedo de perpetuar amor como las rosas.
De estar ahí sin más penumbras sin más dolores en el alma,
estremeciendo piel entre murmullos para luego quedarnos en la calma.

Descoseremos nudos,
nuestras gargantas serán libres,
gritaremos nuestro amor con labios que ya no son de sal.
Nuestras almas bailarán su danza mientras tus ojos y mis ojos
se unirán en el cristal.

Como una oración




No puedo retenerte.
mis manos son etéreas y escapas en neblina,
todo, todo ante mis ojos muere, y tú sigues aquí en mis pupilas.

Aquí estoy como sombra inmortal
contemplando tu amor diseminado,
mirando tu aletear que es tan cercano y tan lejos de mi y de mis manos.

No puedo retenerte y oscura es mi existencia mientras vivo y muero.
en este estar de tanto quiero.

Allí estas, moviéndote en la brisa,
estremeciendo mi piel florida de deseos.
Allí estas dejando los murmullos cual ruido de cascadas
mientras mi alma se pierde en los espejos.

Y es que he de amarte al infinito
porque infinito es el cielo en que me llevas,
en los cantos de amor que trae la brisa y este amor encendido entre mis venas.
No puedo retenerte.
mis manos son etéreas y escapas en neblina,
todo, todo ante mis ojos muere, y tú sigues aquí en mis pupilas.

Como quisiera ser flor entre tus manos,
ser fragancia que inunde tus sentidos
tu ser, tu alma, tus quejidos,
tus ansias de querer en un oasis aplacando este amor desprevenido.

Aquí estoy en la ventana de mi abierta herida,
colgado de la luna mirando tus destellos,
y pasas, y al pasar me dejas crepúsculos de aurora entre mis dedos.

Y pasas, y al pasar escucho tu canción.
Tu canción de estrellas con luz del desamor.

No puedo retenerte.
Mis manos son etéreas y escapas en neblina,
todo, todo ante mis ojos muere, y tú sigues aquí en mis pupilas.

Desde mi propia niebla

Ayer no más pensaba,
que diferentes somos en la niebla
cuando giran frente a los ojos los paisajes
Cubiertos en la bruma de tantas emociones.

De como ellas encienden el fuego
que en el placer y el goce nos alumbra,
del sentir en la penumbra, un éxtasis dorado
que nos quema.

De como se atribula en la congoja
y en la pasión que nos consume;
Aquello que crece o disminuye, tal vez como una ola,
formando nuestro anhelo.

En cada alma hay un pañuelo de secretos,
de tristezas, de versos, de sonetos,
de querer volar como cometas
para mirar el mundo que nos mira

en una forma ególatra que inquieta.

Somos nosotros mismos queriendo ser ajenos,
soñando nuestro sueño desde el nido,
buscamos en lo eterno lo divino
bailando en el compás de los espejos.


NOSOTROS

Te vas, me voy...
y acaso te amo todavía,
te llevo en horizontes que besan a la noche...
mirando las estrellas.

Te llevo en la mirada que tus ojos ya me dieron,
en el calor y el frío,
en la furia, en la calma
y en el brabante sol de este amor mío.

Te llevo como el río en espumas,
como rocío humedeciendo el alma en una bruma.

Te llevo sin adioses porque el grito va conmigo,
el grito de tu alma que no olvido.

Voy oscilando el tiempo en tus miradas
que me hacen temblar el alma por lo lúbricas,
y resbala escurridiza entre mis poros
llenándome de amor en las palabras

Mis labios en vocablos solitarios
buscan llegar a ti como un suspiro,
como algo desolado y triste anacoreta
que en una exhalación desde una sima,
quise ofrecerte versos de poeta.

Deambulo las calles que caminas
siguiendo tus pasos a un destino
y sin perder el rumbo que orienta el derrotero,
siempre los dos, hayamos el camino.

Por eso tu mirada es como estrella
que guía el sendero que mi alma busca
camino de la gloria que no ofusca.

Por eso te miro y te contemplo
llenándote de amor con mis miradas,
por eso beso la sequedad de tus labios
en humectante amor desde los míos.

Por eso voy, por eso vengo
hasta fundirme en tu pasado
en tu hoy, en tu mañana,
en tu aquí, en tu allá y las benditas formas
que el tiempo me dio ahora.

Y te miro y me llevo tu mirada,
me llevo tu sonrisa en las manos cerradas
y escondo tu mirada y escondo tu sonrisa...
sin que tú sepas nada.

Y mi piel llama tu piel con el recuerdo
de noches bellas que pasaron,

tu en mí, yo en ti, hirviendo en un llama,
con las ansias benditas de unas bocas
diciendo como se ama.

Por eso voy, por eso vienes,
y a cada instante el corazón nos llama.

Despedida de amor y dolor

Quiero escribir esta vez con voz serena,
tranquilo, ligero, siguiendo el compás del viento,
que no se noten mis huellas en la arena.

Ya no sienten tus venas el impulso de sangre a borbotones,
ya no oyes los cantos de sirenas,
ya se marchan las aves y tras vuelos,
se despiden de amor las almas buenas.

Hoy los cantos gimieron en el pecho,
ya corrieron los años y los velos,
y una almohada muy grande y espumosa,
acaricia en las noches mi desvelo.
Ya la mente se aclara cual los ríos,

dejando atrás las aguas turbias de la arena,
ya diviso sus rocas tan profundas,
aplastando el amor y toda pena.

Ya comienza el silencio a tomar nombre,
ya no fluyen palabras en el aire,
cuando cerca, mirándonos los ojos,
contenemos la brisa del desaire.

Ya pasaron las noches con sus versos,
con luciérnagas posando sobre hierbas,
y el titilar de la estrella sigue siempre
Aun cuando tú no sientas un amor incandescente.
Ya las flores de tu herida dejan la sangre en el monte,
y hoy cansada y aburrida, con los labios de amor en el recuerdo
precipitas la lluvia para ocultar entonces.

Como será el lenguaje de los amores mudos,
Como serán las almas con vestido,
yo sé amar parafraseando,
con el latir del corazón desnudo.

Ayer sopló la brisa un canto nuevo,
un aletear de aves que se alejan,
un sentir de los dos pero con miedo,
de congelar el frío que nos llega.

¡OH! Si tú pudieras contemplar desde mi alma
el paisaje de amor con que te quiero.

Ya no siento el camino de la gloria,
ya no estamos los dos tan frente a frente
pues nos rige la pauta tu memoria.

Ya el bosquejo se esfuma tras el soplo,
ya las noches de amor desarticulan,
todo viento recoge lo que acoplo
y no hay esperanza que nos una.

Ya el mundo de colores que antes te decía,
no es igual que mi alegría,
y el mundo que en las tardes me enloquece,
en las noches de insomnio y de tristeza
dejan caer la lágrima, hermana de la melancolía.

¡Ho! intelectual belleza de amor con que me quieres,
es difícil encontrar por tantos lahares,
la bondad de servir como tú eres.

Te despliegas sutil y penetrante,
te enalteces de fe por mis querellas
pero triste quizá lagrimas viertas
Porque tu amor no da luz como la estrella.

Vivimos juntos un reducto triste
un espacio de plantas y de flores,
una jaula de oro con alpiste y un camino de luchas por amores.

Somos savia que inunda paso a paso el camino de espinas de la vida,
somos la brisa de llanto y espinazo para regar el mundo que nos mira.

Quiero enredar mis manos en tus manos,
quiero enlodarte del sucio amor desnudo y loco,
quizá amemos los dos las mismas cosas
y estamos cerca quizás tan solo un poco.

El viento ya gime por las costas,
ya viene cargado de montañas

y este amor grande y sereno se une a él
para encontrar tus brazos.

Crepúsculo desvanecido

Ya se acerca el momento de la luz sombría,
del aleteo de pájaros buscando hacia los nidos,
del crepúsculo desvanecido.

Y yo transito esta tierra bajo el cielo,
cantando mis poemas desgarrados,
que el viento lleva y trae
con ecos tristes casi mudos.

Soy como el ave pasajera cristalizando melodías,
y con las alas rotas todavía,
deja en tus manos los arrullos .

Soy un camino olvidado, y en él, bajo mi árbol
diviso las estrellas,
mientras mi alma en este atardecer,
se viste de nostalgias.

Hundido en el fondo inaccesible de un muro en lejanías,
mis manos arañan el vacío,
se desgarra mi alma, sufro, río,
y en este atardecer de un nomeolvides,
recorro en mi silencio primaveras.

Y es que este dolido corazón,
escuchando la música del viento,
revive las heridas, estrangula mis huesos ,
y se hunde/me hundo en un silencio.

Y es que esta falta de ruidos desespuma,
la arena tibia donde planto espumas,
donde mis ojos se cierran para imaginarte,
Caminos del Silencio

donde el espacio/tiempo se burlan de mi sueño,
sueño en brumas.

Tiempo pasajero que en el aire vuela,
que se lleva mi alma como un río,
mi fe, mis desvaríos,
y estas ganas de amar que en el rocío,
humedecen mi alma de quimeras.

Mi propio desierto

Aquí estoy arrancado de mi mundo
y sumido en el hábito de espera con la piel manchada en la que vivo.
Tendría que desollarme y tanto duele arrancar mi paréntesis de amor
que en mi eterno siempre quema.

Quema mi piel y en esa hoguera,
transito hacia la nada donde el frío cubre los bordes de la espera.
Contemplo mi paisaje, mi mismidad, que es un desierto infinito en el que vivo,
en el que escribo mis letras de amor desvanecidas esperando en una tarde su regreso.

Ese es mi horizonte plagado de sonrisas, de manos enlazadas, de cantos y caricias.
Y no este lodo que sepulta y no me deja caminar
hacia el fino borde del horizonte que mis ojos anhelan.

Es la esclavitud de mi esperanza, donde siempre escucho el eco de lo posible,
donde puedo soportar la lucha contra una verdad insinuante
en el camino de la nada.

Aquí estoy con mi fiebre de pasión enardecida
que me hace gritar la vergüenza de no querer olvidarla.
Ignorando sus males en mi herida, solo en soledad que muero,
sufriendo porque le amo y amando su impiedad la espero.

Antes que te vayas


Llegaré a ese lugar antes que te vayas
Y recogeré el latido de tu corazón a través de tu mirada.
Recogeré en tu piel aún salobre las ansias bañadas por estrellas,
llenándome de luz hasta que pueda.

Antes que te vayas escribiré en tu piel las ansias de mis dedos
De mis noches sin ti, de los silencios y mis miedos;
de las cosas que dije entre dormido con la ausencia cargada de esperanzas.

Te dejaré marcadas las caricias soñadas entre lunas
cuando mis labios besaban las almohadas,
te dejaré marcadas las pasiones y ternuras
mientras soñaba tu cuerpo siempre a oscuras.

No dejaré que te vayas sin mis besos,
que se humedezcan también tus pensamientos
Con el abrazo reprimido que llevo en tanto tiempo.

Antes que te vayas robaré con mis manos tus caderas
Y me llenare de aromas con el roce sutil del vientre tuyo
Me quedaré con tu sonrisa y tus espasmos que en la brisa
cantarán como un arrullo.

Ya no habrá mas esperas porque todo, todo será mío.
Tus ansias, tus quejidos, tus labios, tus latidos.

Tu pensar jugando entre mis sienes, Tu voz confundida con mi aliento,
Tus manos enredadas con mis manos
Y tu alma no será tu alma, Será mi pensamiento.

Algo de estrés y de cansancio


Es tarde y tengo sueño,
en mi alma hay un abismo.
Estoy rodeado de sombras que parecen rostros.
En la ventana se oyen ruidos,
como crujidos de papel,
no sé... quizá sea el viento.

La vida que siempre está expuesta a luz y sombra
También se expone a la congoja y a la muerte.
Y el orbe... el orbe está indecente,
la capital enloquecida.

No sabemos si la culpa es de la luz o de la sombra,
Es como si alcanzáramos un tiempo indebido.
La poesía se aleja... se desorbitan los ojos tornándose las manos temblorosas.

Mañana los caminos tendrán polvo y trazaré mis huellas en la huida
de un día de desdichas y cansancio.

No se que haremos


No sé que voy hacer contigo, hoy tus besos tibios
humedecidos por mi boca, turbaron mi placer.

Tus mejillas sonrosadas adelgazan mi respiración,
parece que te fueras volando en un desmayo,
parece que muriera de un mal tú corazón.

Te envuelvo con mis brazos, mi aliento te revive,
y danzas en mareas con mares de ilusión.
Tu cuerpo se estremece tendido en una arena
y yo en un mar de espuma te baño por doquier,
parece que se uniera tu piel junto a mi alma,
parece que se uniera tu alma con mi piel.

No sé que voy hacer contigo y este amor que nos abraza,
esta pasión infinita que deshiela los polos
que nos llama, que nos grita.

No hay ruidos, no hay fríos, solo nuestros cuerpos,
solo tu piel y mi piel,
solo tu alma y la mía formando un solo cuerpo
en una danza bella formando un solo ser.

No sé que voy hacer contigo, no sé que va a pasar,
parece que voláramos los dos a un mismo cielo
perdiendo la cordura, perdiendo la razón.

No se que vamos hacer con este amor apasionado y loco,
con este amor incierto, con este amor tan real,
quizá busquemos siempre este nido secreto
entre paredes altas para poder gritar.

Con esta carne viva que atrapa nuestros cuerpos
sin fundas ni ropajes, sin trabas ni secretos
bailando nuestra danza los dos junto a ese mar.

Seremos cual dos sombras desnudas en el viento,
diciendo: Bailáremos nuestra danza
tal cual tú me amas y tal cual yo…siempre te amé.

Como si hubiese muerto

Las calles están solas, todas las puertas cerradas,
el viento sopla fuerte silbando en los cristales.

Parece que no hay nadie,
la noche llega y en la tarde casi oscura,
mis pasos se apresuran buscando algún refugio
en tantas soledades.

No hay luces en las casas, no hay luces en la calle,
no hay ruidos, no hay llantos,
la ciudad quedó oscura y callada.

El viento cesó y comenzó el silencio,
un silencio plano y afónico como en el mundo de los muertos.

Es tarde, estoy cansado,
y sin embargo el sueño no llega.
Estoy en una plaza con plantas y con flores,
sin viento sin ruidos, sin olores.

El cielo oscuro no deja ver estrellas
y siento que mi alma se ha quedado sola;

¿Por que! por que te fuiste sin decirme nada?
sin dejar que te viese, sin verme en tu mirada?

Sin ti no puedo proseguir,
todo se nubla y todo es nada.

No brillan las estrellas, no hay fuentes ni riachuelos,
ni voces en el puente, ni luces en las casas,
ni flores con olores.

Todo está opaco, siniestro, sumergido;
Y como tú no estás,
yo seguiré viviendo en este olvido.

Cuando el amor es espera


Ayer mirando el fuego de tus ojos, puse a quemar en él mis sentimientos.
Solo quedaron cenizas... y en la oscuridad te llamo.

Si he de esperar, lo haré con la esperanza que aún guardan mis suspiros,
con las mismas ansias, cuando mirándonos los ojos,
creábamos hechizos llegando al mismo cielo.

Porque no quiero seguir mirando los pérfidos espejos
donde el miedo recorre por mis venas y los años se plasman en mi cara.
Porque el otoño sacude mis raíces que en el caudal del invierno serían arrastradas
sin prórroga de tiempo, en una muerte súbita.

Y es que turbado está mi corazón, porque mi alma se anega con tu ausencia,
que a pesar de tu presencia dorada de los días, hay amaneceres y crepúsculos
bañados de amargura por no tener canción.

Porque sigo mirando el fuego de tus ojos que confinan tu amor a brazos viejos,
mientras mi alma detrás de los espejos se oculta,
para no sentir el ruido que cabalgan los celos ancestrales
aumentando el desierto sin apelación.

Por eso, no escuchas mis lamentos ni sabes de mí tiempo sufriendo en el amor,
y dejas como el viento frescuras apagadas
que envuelven en la estancia encajes de ilusión.

Noches plagadas de silencios,
donde solo la penumbra amiga me acompaña en soledad.
Noches de insomnio adolorido, solo escuchando un latido,
el latido de un solo corazón.

Si tengo que esperar lo haré, con la esperanza que aún guardan mis suspiros,
con las mismas ansias,
cuando mirándonos los ojos,
creábamos hechizos llegando al mismo cielo.

El porque amo tus manos

Cuando tus manos crucen mis manos muertas
en mi pecho un día,
verás en ellas recuerdos, dolores y caricias.
Recordarás entonces como tus manos
jugaron con las mías, deslizando en mi cuerpo tus delicias.
De como tus manos pusieron en mis manos
aquel anillo blanco,
blanco color de tu sonrisa,

Recordarás entonces nuestros sueños envueltos en neblina
con tus manos en mis manos cruzando aquella esquina
hacia un mundo tan nuestro y tan divino.

Amo tus manos porque tus manos
cubrieron la miseria de mis pasos derrotados
y mis miedos corriendo hacia el abismo.

Porque tus manos con mis manos
encontraron el camino para volver a nuestra casa
en los momentos de hiel y de resaca.

Porque tus manos fueron sueños
soñando en una espera
cuando en la tierra solitaria y fría
atizabas la hoguera... soñando una esperanza.

Porque tus manos y mis manos posadas en tu vientre
dieron calor y ternura a un hijo que en cimientes
buscábamos los dos.

Y amo tus manos buscando hacia las mías
para que no estuviera en desvelo ni tan solo
porque mis manos en tus manos fueron cielo
y tus manos en mis manos fueron todo.