Agua, reflejo y alma



Divagas tú, divago yo
este mundo que es tan nuestro,
tan tuyo, tan mío
como el agua, reflejo y alma
que en tus manos encuentro.

El agua ya se marcha de nosotros
se evapora y se sumerge
se esconde en las rendijas
humedeciendo los árboles y
formando habitas sin escarcha.

Ya no nos reflejamos en espejos,
el alma se reseca en un instante,
sombra ahogada que se esfuma.

Alma huidiza que abandona mi cuerpo,
que se escapa sin permiso,
que se cuela etérea entre fisuras
vagando entre las sombras asustada.

Ya volverá deseosa a su morada
para vivir conmigo un nuevo encuentro,
ella conmigo yo contigo
y tu alma y mi alma un solo centro.

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