Brebaje de dulzura

Recuerdo tus ojos irradiantes como lámparas.
al compás de la tarde casi oscura
donde el viento giraba como un aletear de notas musicales.

Allí se apagaron tus ojos
por el resplandor iluminado de canciones lejanas
y ocultaron la luz de tu cuerpo
que ya borroso llegó hasta mis ojos.

Y recuerdo tus caricias sedosas como una piel llegándome con alas
para llevarme a conocer un mundo nuevo.

Siempre más allá de tu piel estará tu dulzura indeleble como la eternidad,
Nunca será borrada ni dispersa,
siempre será brisa con el frescor que viene de montañas
tan suave como tu alma, que sopla y sopla las cenizas de nuestros pechos
donde una vez hubo fulgor de fuegos.

Siempre serás brebaje de dulzuras que limpia mis pasiones y mis males
en las noches oscuras de mi intolerancia,
haciéndome mirar un mundo nuevo en cada amanecer.

Entonces las flores se esparcen por jardines
y crecen en las copas enjambres cantarines
batiendo entres sus alas la esperanza.

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