Cuando el amor es espera


Ayer mirando el fuego de tus ojos, puse a quemar en él mis sentimientos.
Solo quedaron cenizas... y en la oscuridad te llamo.

Si he de esperar, lo haré con la esperanza que aún guardan mis suspiros,
con las mismas ansias, cuando mirándonos los ojos,
creábamos hechizos llegando al mismo cielo.

Porque no quiero seguir mirando los pérfidos espejos
donde el miedo recorre por mis venas y los años se plasman en mi cara.
Porque el otoño sacude mis raíces que en el caudal del invierno serían arrastradas
sin prórroga de tiempo, en una muerte súbita.

Y es que turbado está mi corazón, porque mi alma se anega con tu ausencia,
que a pesar de tu presencia dorada de los días, hay amaneceres y crepúsculos
bañados de amargura por no tener canción.

Porque sigo mirando el fuego de tus ojos que confinan tu amor a brazos viejos,
mientras mi alma detrás de los espejos se oculta,
para no sentir el ruido que cabalgan los celos ancestrales
aumentando el desierto sin apelación.

Por eso, no escuchas mis lamentos ni sabes de mí tiempo sufriendo en el amor,
y dejas como el viento frescuras apagadas
que envuelven en la estancia encajes de ilusión.

Noches plagadas de silencios,
donde solo la penumbra amiga me acompaña en soledad.
Noches de insomnio adolorido, solo escuchando un latido,
el latido de un solo corazón.

Si tengo que esperar lo haré, con la esperanza que aún guardan mis suspiros,
con las mismas ansias,
cuando mirándonos los ojos,
creábamos hechizos llegando al mismo cielo.

No hay comentarios: