Desde mi propia niebla

Ayer no más pensaba,
que diferentes somos en la niebla
cuando giran frente a los ojos los paisajes
Cubiertos en la bruma de tantas emociones.

De como ellas encienden el fuego
que en el placer y el goce nos alumbra,
del sentir en la penumbra, un éxtasis dorado
que nos quema.

De como se atribula en la congoja
y en la pasión que nos consume;
Aquello que crece o disminuye, tal vez como una ola,
formando nuestro anhelo.

En cada alma hay un pañuelo de secretos,
de tristezas, de versos, de sonetos,
de querer volar como cometas
para mirar el mundo que nos mira

en una forma ególatra que inquieta.

Somos nosotros mismos queriendo ser ajenos,
soñando nuestro sueño desde el nido,
buscamos en lo eterno lo divino
bailando en el compás de los espejos.


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