Llueve por dentro

Tu adiós desde el manantial del agua fluye como un suspiro
y revuela soñoliento marcando las distancias con mi congoja
que se oculta tras las sombras.

Subvirtiendo el amor trocaste la ilusión en una noche desprendida
que ante el rostro del frío hizo morir las esperanzas y crepitar la luna en el silencio.

Así me fui de tus ventanas y oculto entre las sombras hoy me encuentro
crujiendo en el recuerdo los desdenes y tan lejos de tus ojos.

Y llueve sobre mi alma el desparpajo,
el asombro de no verte en mis rincones,
en los juegos de manos cariñosas
desbrochando los botones y deshaciendo sábanas.

Y llueve como luz buscando sombras,
como luz en laberintos de sonidos que cantan tu nombre en los recodos,
en las calles desiertas donde siempre imploro,
Donde no te hayo…donde lloro.

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