NOSOTROS

Te vas, me voy...
y acaso te amo todavía,
te llevo en horizontes que besan a la noche...
mirando las estrellas.

Te llevo en la mirada que tus ojos ya me dieron,
en el calor y el frío,
en la furia, en la calma
y en el brabante sol de este amor mío.

Te llevo como el río en espumas,
como rocío humedeciendo el alma en una bruma.

Te llevo sin adioses porque el grito va conmigo,
el grito de tu alma que no olvido.

Voy oscilando el tiempo en tus miradas
que me hacen temblar el alma por lo lúbricas,
y resbala escurridiza entre mis poros
llenándome de amor en las palabras

Mis labios en vocablos solitarios
buscan llegar a ti como un suspiro,
como algo desolado y triste anacoreta
que en una exhalación desde una sima,
quise ofrecerte versos de poeta.

Deambulo las calles que caminas
siguiendo tus pasos a un destino
y sin perder el rumbo que orienta el derrotero,
siempre los dos, hayamos el camino.

Por eso tu mirada es como estrella
que guía el sendero que mi alma busca
camino de la gloria que no ofusca.

Por eso te miro y te contemplo
llenándote de amor con mis miradas,
por eso beso la sequedad de tus labios
en humectante amor desde los míos.

Por eso voy, por eso vengo
hasta fundirme en tu pasado
en tu hoy, en tu mañana,
en tu aquí, en tu allá y las benditas formas
que el tiempo me dio ahora.

Y te miro y me llevo tu mirada,
me llevo tu sonrisa en las manos cerradas
y escondo tu mirada y escondo tu sonrisa...
sin que tú sepas nada.

Y mi piel llama tu piel con el recuerdo
de noches bellas que pasaron,

tu en mí, yo en ti, hirviendo en un llama,
con las ansias benditas de unas bocas
diciendo como se ama.

Por eso voy, por eso vienes,
y a cada instante el corazón nos llama.

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