SI ALGUNA VEZ

Buscando el esplendor de las estrellas
se conforta allí mi alma con solo una mirada.
En ternuras de paciencias
voy curando mis heridas,
ansiosas de bondad para la vida.

Y sonriendo me acuno entre los odios
para calmar sus ímpetus bravíos.
Con la palabra me extiendo en los afanes
para llegar a todos como hermano,
inclinando mi voz a los rechazos.

Me yergo en la luz
del dimanar de la enseñanza
para que mi alma no se aflija
en la tristeza o en la pena.

Si alguna vez la victoria
fuese laurel para mis sienes,
aplacaré en mi alma los festines
y sosegado volveré con la sonrisa.

Así que en mis silencios vivo y canto,
Feliz y sin quebrantos.

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